Sobre la importancia de Asistir a los Talleres de Preparación para el Parto y la Maternidad
-Comúnmente se conoce con el nombre de “cursos de psicoprofiláxis para el parto” a aquellas actividades destinadas a las mujeres embarazadas y se las recomiendan poco antes de parir.
Llegado el momento del parto seguramente no será lo mismo para aquella mujer que previamente transitó por los cursos de preparación, que para aquella que no lo hizo. No porque sea un requisito indispensable para parir, sino porque justamente la preparación para ese momento es diferente.
El término Psicoprofiláxis alude a una prevención psíquica fundamentalmente.
Se supone entonces que las actividades de preparación para el parto deberían apuntar a tal fin. Si se nombra como curso, se entiende que algo allí se puede aprender. Por lo tanto debe existir alguien que enseñe.
Por un lado sí, se trata de una preparación. Pero no sólo para el parto.
Existen lugares que ofrecen actividades con la modalidad de talleres -más que de cursos- donde es posible encontrarse con otras mujeres, otras parejas, que se encuentran atravesando la misma etapa y pueden compartir todo lo que eso genera.
Prepararse para el parto no es sólo entrenarse físicamente, saber de la fisiología del embarazo y del parto y cuándo y cómo pujar. Es mucho más.
Si bien es necesario incluír estas cuestiones, también es imprescindible tratar las fantasías que habitan en una mujer respecto al acto de parir. Muchas lo imaginan como un momento de sufrimiento, de dolor, de imposibilidades. Otras no, se posicionan más seguras y confiadas. Resulta necesario abordar estas sensaciones y elaborarlas con el tiempo suficiente para que la mujer acceda al momento del parto con la convicción que ella podrá ayudar a su bebé a nacer.
Prepararse para el parto también implica pensar sobre las funciones nuevas que aparecen en una mujer y en un hombre: la maternidad y la paternidad. No son funciones innatas, se adquieren en la experiencia misma. Cada uno tomará de su propia historia aquello que quedó grabado y eso servirá de guía muchas veces. Otras, se encontrarán con el no saber, las dudas, lo nuevo.
La llegada de un bebé conlleva muchas emociones y sensaciones contrarias. Ante la noticia y durante el embarazo aparecen acompañando a la alegría, dudas, temores, incertidumbre. Esto es frecuente y esperable. Alivia ponerlo en palabras, escuchar qué le va pasando a otros y escucharse. La escucha de un profesional, no que enseñe, más bien que guíe, apacigua estos estados que dificultan disfrutar a pleno de una experiencia maravillosa como es la espera de un hijo. El acompañamiento por profesionales idóneos que orienten y también que informen es esencial en esta etapa.
Cuando se realizan talleres de preparación para el parto y la maternidad-paternidad, se ofrecen espacios de reflexión, encuentros en pareja con el objetivo de conectarse no sólo con el bebé que se está gestando, también con lo que sobreviene posteriormente a su nacimiento.
Si sólo el objetivo es la psicoprofiláxis para el parto, se deja de lado todo lo que suscita en un ser humano asomarse a la función de ser padres. Conectarse con ella y con la responsabilidad que conlleva, es conectarse con el bebé, actividad fundamental durante un embarazo.
Un bebé aún en estado intrauterino percibe los estados emocionales de su madre, su voz, su dedicación a él. Por lo tanto cuanto más se brinden situaciones que favorezcan el bienestar, el relax y la conexión con el bebé, mejor se estarán preparando las condiciones para su llegada.
Estos son los motivos que justifican la concurrencia a los espacios de preparación para el parto y no sólo para la embarazada, la mujer primeriza o quien vaya a un parto vaginal.
Es beneficioso para la mujer y para el bebé el acompañamiento y compromiso del padre o – si éste no estuviere- de alguna persona que la mujer desee.
Respecto a las que no son primerizas o aquellas que por alguna razón darán a luz por cesárea, su participación en los talleres también resulta pertinente pues propicia la construcción del vínculo con su hijo, el contacto temprano y, si no es el primero, cada vez es único y el vínculo será otro.
Una mujer y un hombre nacen como madre y como padre cada vez, con cada hijo, razón por la cual cobra suma importancia dedicarse al bebé por nacer y armar con él un nuevo lazo.
Lic. Daniela Pesce
Talleres y Charlas para embarazadas/Acompañamientos durante Trabajo de Parto y Parto